viernes, 6 de febrero de 2009

la vida de es dura













Yo sentía vergüenza de mostrar mi pobreza.Hubiera preferido tener rotas las piernasy entero mi calzado. Y allí contra una puertarecostada, mirando, me invadía el cansanciode ver cómo corrían los otros por el patio.
Zapatos con cordones, zapatos con tirillas,todos zapatos sanos. Me sentía en pecadovencida y diminuta, mi corazón sangrando…Si supieran los hombres cuánto a los diez añospuede sufrir un niño por no tener zapatos…Que anticipo de angustia. Todavía perduradoliéndome el pasado. El patio de la escuelay aquel recreo largo…
Mi piecesito trémulo, miedoso, acurrucado.Mi infancia entristecida, mi mundo derrumbado.Un pájaro sin alas, tendido al pie de un árbol.La pobreza no tiene perdón a los diez años.


No hay comentarios: